Nuevos amos y una casa pulenta encontró "León", el pobre perrito que andaba dando lástima por el centro de San Fernando, con un letrero colgado al cogotito.
Fue una empresaria del sector El Noviciado, al poniente de la Región Metropolitana, quien, luego de leer La Cuarta, el diario animalista, se conmovió con la historia del coludo y decidió aguacharlo. Eso sí, primero mandó a sacarle todas las pulgas y curarlo de la sarna que se lo estaba comiendo vivo.
La pega la realizaron los chapulines de la "Coalición por los Derechos de los Animales", que lo trasladaron hasta la parcela de la señora Ruby, en Pudahuel.
El que quedó haciendo pucheritos fue el cabro que cuidó al pastor inglés mientras estuvo en el canil de Tinguiririca. "Me lo quería llevar a Puerto Varas, pero mi mami me convenció de que lo mejor para 'León' era irse a la capital", lamentó el muñeco.