El sueño del zorro vive un par de hermanos calameños hasta el casco, que de patear rocas en el desierto pasaron a chutear pelotas de verdad en Buenos Aires y con puro olor a convertirse pronto en sangre joven de los Diablos Rojos de Avellaneda.
Santiago Alfonso y Santiago Felipe Barrera Apablaza, de 11 y 10 detonaciones en Chuqui, eran tan, pero tan güenos pa' la pelota que su papi, Santiago también, se los llevó a Argentina. La primera estación pichanguera fue el Club Parque, una filial de Boca de donde han salido grandes cracks, donde al toque la rompieron.
"Se vive con otra pasión y ahora sé que es verdad eso de que hay una gran diferencia con nosotros. Es que de chiquitos te enseñan a ser competitivo", ratificó lo que tantas veces hemos oído a este lado de la cordillera sobre los pibes winners.
La metamorfosis hasta ahora va viento en popa y los "Chaguitos" ya casi ni parecen compatriotas. Al más péndex incluso le dicen "Shileno", ya que en el cole la rompió tanto como Marcelo Salas en su estreno con River. Mientras que el más pelúo sudó en un torneo de Salta, donde ayudó a que su equipo saliera cuarto.
Si todo sale bien, los cabros Barrera deberían pronto integrarse a Independiente. Y de ahí a quizás dónde.