"Mire, compadrito. Imagine que está en la Plaza Italia, con su chelita y la mina bien abrazada. Tira pa' las Torres San Borja, tú cachái, a la segura, pero no encontrái nada en pie. La cagó".
Desde Israel y después de 10 días esquivando las balas y ese olor a fierro quemado que dejan las bombas, la voz del reportero warrior Rafael Cavada lo echa al agua. El "Indiana Jones" del periodismo local se siente feliz de volver. Extraña a la polola, El Liguria y todo lo que le ayude a olvidar el dolor ajeno.
Piérdete una
En casi todas las últimas desgracias planetarias Cavada ha estado metido. "Pero esta vez fue distinto. Nunca había vivido el dolor de la guerra con tanto chileno. Fue especial, porque es gente que quería volver a la tierra, pero no así. Dejando familia, pololos, todo y sin saber si los volverán a ver".
-¿La experiencia en Beirut fue peor que vivir con el sueldo mínimo, compadrito?
- Pongámonos serios. No había estado en el Líbano, pero caché que fue heavy. Porque de un día para otro todo se fue al suelo.
-¿Qué fue lo más heavy que cachaste?
- Esta vez nos enfocamos en el drama de los chilenos. Quizá lo más dramático fue ver como si una retroexcavadora de Chuqui le hubiera arrancado la mitad a un edificio. Muñecas en el suelo y todo lleno de un olor a químico que queda tras los bombardeos.
-¿La vio pelúa, socio?
- Me gustaría que destacaras que este es un equipo. Siempre andamos Boris López (productor) y Carlos Chávez (camarógrafo). Y la vimos pelúa cuando nos metimos al centro de Beirut y en los chequeos en Israel. Si no hubiera sido por José Antonio Cavedo y Luis Palma, de la Embajada de Chile en Jordania, la habríamos pasado muy mal.
Pura sed
No por arriesgar la vida por el apostolado periodístico vamos a dejar de remojar el gaznate. El hombre es de los nuestros. Pero no taaanto...
- Si nuestro enviado especial al Mundial no dejó el vaso lleno, ¿usted también hizo patria en el Líbano, o no?
- Ja, ja. Lo más difícil era conseguir una chela, porque los chiítas no le hacen al alcohol. Es mal visto. Pero en las noches siempre salía una y bien conversada.
-¿Supiste de Chile en este tiempo?
- Sí, pero pura lata. Abrir un diario era perder tiempo con la lesera de la Pamela Díaz. Es lamentable que le hayan dado más importancia a ella que a una guerra.