El general de Carabineros Carlos Ross, jefe policial de la Séptima Zona, no soportó más la tensión estática de dirigir desde su oficina la búsqueda de su compañero de armas, el carabinero Marcial Gutiérrez Flores, y estalló. "Me la ganaron la presión y la ansiedad", dijo a La Cuarta el oficial.
En la mañana de ayer el pecho-espalda se dejó vencer por la adrenalina, se instaló tras la barra de control de un helicóptero y se lanzó a sobrevolar el curso del río Teno hasta el sector de La Huerta, en Licantén, con la esperanza de rescatar con vida al joven policía, arrastrado junto su camarada, Ricardo Hidalgo, por el caudal, la noche del martes.
Los familiares de Marcialo Gutiérrez, en cambio, ya no tienen esperanzas de encontrarlo con vida, pero piden un milagro. Cuatro de sus hermanos también agotaron la jornada restreando las orillas del río Mataquito y los potreros adyacentes.
No más
Bernardita llegó desde Bulnes y al iniciar la búsqueda señaló entre lágrimas que "lo único que le pido a Dios es que aparezca mi hermano, que lo ayude por esa fuerza que él tuvo de privilegiar a su compañero cuando lo animó a que no se dejara vencer porque en su casa lo esperaban su esposa y su hijo".
Sin embargo horas más tarde, tras recorrer el curso del torrente, la mujer y sus hermanos se mostraron desconsolados por los magros resultados de sus esfuerzos. "Creo que ya no hay esperanzas de encontralo vivo. Mi llamita se apagó ayer (miércoles). Ojalá que encontremos pronto su cuerpo, para darle cristiana sepultura", musitó la mujer.
Bernardita recordó que en el verano el carabinero Marcial Gutiérrez los visitaba en el sector de Tres Marías, de Bulnes, y le gustaba bañarse en el estero. "Era bueno para el agua y bien cholito, por eso le decíamos 'Lobito de Mar'", recuerda su hermana.