Para el técnico francés, Raymond Domenech, los últimos 15 encuentros de la selección del gallito al chope, los "hemos vivido con el cuchillo en la yugular". Y agregó que siempre estuvo convencido que "el éxito dependería de la unidad del grupo".
El díscolo técnico, que en estos momentos ha estado bailando con la bonita luego de la rechifla general por el mal comienzo, señaló que "la cuestión era que, o lo hacíamos todos juntos o perecíamos rápidamente". Esto, obvio, en alusión al equipo que, tras el fracaso en el Mundial de Corea-Japón (eliminado en primera fase sin marcar ni una mísera pepa) logró la clasificación para Alemania y ahora está a un paso de alcanzar la gloria de la mano del talentoso Zinedine Zidane.
Domenech destacó que aunque cinco de sus estrellas pasan los 30 y que jugarán ante Italia la séptima mocha en cuatro semanas, igual confía en ellos, "porque puede que estén cansados, pero jugar la final les levanta no sólo el espíritu. Además, lo que marcará la diferencia es la fe y ellos la tienen".
En lo relacionado a la despedida de "Zizou", el técnico contó que el equipo no afrontará la mocha como la despedida de Zidane, "sino como la vía para conquistar el título del mundo".