Portugal alcanzó ayer en tierras ottas un nuevo hito en su historia pelotera. Puesto que, al igual que en 1966, los lusos se enchufaron en los lugares cototos de una Copa del Mundo, tras superar a Inglaterra en dramática definición por penales.
Desde un comienzo se cachó que la mocha sería de dientes apretados. Inglaterra, fiel al estilo del técnico Sven Goran Eriksson, se dedicó a cuidar su arco invicto y sólo dispuso el ingreso de Wayne Rooney en delantera. Por su litro, Portugal, sintió la ausencia de Deco y sólo Cristiano Ronaldo preocupaba a los británicos.
Tras el descanso, Inglaterra cachó que debía arriesgar pa' quedarse con el triunfo, pero la malacue se ensañó con ellos, puesto que a los 52' David Beckham abandonó la pastosa lesionado y, pa' más recacha, 10 minutos después, Rooney se fue expulsado tras plancharle los coquimbanos a Tiago.
Con uno menos, a los ingleses no les quedó otra que colgarse del palo. Esta fórmula les sirvió, mantuvieron el 0-0 y obligaron a definir desde los doce pasos y, al igual que en la pasada Eurocopa, los lusos dieron cuenta de los británicos, gracias a la categoría de su arquero Ricardo, quien atajó dos disparos y puso en semifinales a su equipo, que el miércoles se medirá con Francia.