Controvertido, temperamental, pero talentoso. Bueno pa'l carrete, pero un goleador nato y un personaje inigualable. Romario de Souza Faria, el "Baixinho Infernal", fue un jugadorazo a despecho de su baja estatura. Nació en Río de Janeiro el 29 de enero de 1966 y su minuto de gloria lo vivió en el Mundial de Estados Unidos '94, donde junto a Bebeto comandaron el ataque de Brasil campeón.
Comenzó su carrera en Vasco da Gama, con el que ganó dos títulos cariocas (1982 y 1987). Tras su gran actuación en los Juegos Olímpicos de Seúl, donde el Scratch ganó medalla de playa y él fue elegido el mejor futbolista del torneo, fue contratado por el PSV Eindhoven, de Holanda.
Tras cinco años en el fútbol tulipán, se fue al Barcelona, donde fue campeón y Pichichi, con 30 goles. Pero a la temporada siguiente tuvo problemas con el técnico, Johan Cruyff, y tuvo que marcharse.
Jugó también en Flamengo y en el Valencia de España, donde se disgustó con el técnico, en este caso Luis Aragonés, el mismo que dirigió a España en Alemania 2006.