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| 02 de Julio de 2006 | |||
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No puede ser: Garotos moito tristones No podían creer que habían quedado eliminados, por eso lloraban como cabros chicos cuando el saquero puso fin a la mocha.
Los fanáticos de la verdeamarilla juraban de poncheriña que gritarían por sexta vez 'Campeao', pero la eliminación a manos de Zinedine Zidane y compañía les borró de una su característica sonrisa, dando paso a ojos llorosos y a más de algún pailón calmando a sus chicocos con una lágrima en la gargantiña. La mocha con los franceses se veía más complicada que entender a Severino Vasconcelos, pero los garotos se tenían fe. La pechocha tarotista Karen Rodovalho vaticinaba un duelo complicadiño, aunque creía que Brasil y su ídolo Kaká apechugarían firmeza por el peloteo sudamericano. Mientras la pelota rodaba en Ottolandia, cientos de brasileños en Jaguarlandia seguían el encuentro pegados a la TV del restorant Guris Brasileiro. Chupando cerveza y caipirinha pa' pasar los filetones que engullían ansiosos y urgidos ante los carrerones del cucarro volante galo Ribery, no despegaban las pepas del televisor. Vestidos de amarillento gritaban y sufrían por su selección que no era capi de collerearle a los franchutes. Aplicando todas las cábalas y prendiéndole velitas a San Pateste, los garotos empezaban a perder la sonrisa y a pedir que el "Tongua" Ronaldo se mandara alguna genialidad. En el entretiempo, los hinchas verdeamarillos rogaban que Carlos Parreira se pegara la escurrida e hiciera despertar a sus brocas, pero todos firmaban que el triunfo llegaba igual. LLANTOS Los tambores y la samba no dejaron de sonar durante los primeros 57 minutelis de la mocha, pero el gol de Henry les paralizó el cuore a los garotiños. Con los ojos vidriosos siguieron el resto del partido, nadie podía creer lo que pasaba. Las mulatas trataban de alentar a la gallá moviendo el cucu, pero ya se palpitaba la derrota. Por más que le hicieron macumba a Zidane, los sueños verdeamarillos quedaron sepultados cuando el saquero pitó el final de la mocha. Cuando la redonda dejó de rodar, aparecieron los carachos de funeral. Las minurris y machotes sollozaban desconsoladamente, otros sapeaban con la vista fija en la TV y los más picotas tiraban las bandejas al suelo. Mientras las mulatas, que tenían preparada una batucada y un carnaval pa' festejar el triunfo, se escondían con los ojos llorosos y con la idea de sacarse los balazos pa' Sudáfrica 2010.
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