Los morosos argentinos ya no pegan pestaña tranquilos desde que apareció en sus sueños el caracho de Santiago Montoya.
Se trata del subsecretario de Ingresos Públicos de la Provincia de Buenos Aires, quien el año pasado invitó a pagar a los deudores. Como no lo inflaron comenzó una verdadera caza, ordenando a los inspectores a visitar las casas de los deudores, llamar a sus teléfonos celulares y enviarles cartas a las esposas.
Además ha decomisado tocos de lujo, electrodomésticos y ha embargado cajas de seguridad.