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| 02 de Julio de 2006 | |||
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Tenían al doc amarrado y de rodillas, pero igual lo ejecutaron Médico del Hospital Naval se encontraba junto a dos francesas cuando fue bestialmente asesinado en Viña. "Lo mataron como a un animal", dijo su esposa. P.Cofré/M.Vega O.
"Lo mataron como a un animal", reiteró una y otra vez. "Lo asesinaron con un tiro en la cabeza cuando estaba maniatado en el suelo". Pero sus anhelos se estrellaron contra los intrincados laberintos de la ley, que en los últimos días ha hecho oscilar la balanza de la justicia: Cadena perpetua para Felipe Muñoz Barría (27), el "Violador de Ñuñoa", acusado de cometer dos robos con ultraje; 300 días de cana remitida para el cura Antonio Larraín, imputado por la violación de una niña de 9 años, y dos años de libertad vigilada por el asalto a un depa de Vitacura para Claudio Hinojosa Riffo (19), quien 17 días después dirigió el choreo a una residencia del condominio Las Pircas, en Peñalolén. Para muchos profanos en materia judicial, la balanza que sostiene indolente la dama ciega necesita una urgente revisión técnica. O un ajuste del resorte. DOBLE VISITA El viernes 12 de agosto de 2005, las francesas Carine Buffard y Sandrine Hattan acababan de llegar a Viña del Mar después de turistear por el desierto de Atacama. Inmediatamente se dirigieron a la casa de su primo, el charrúa Roberto Bianchi Isasa (39), cirujano oftalmólogo del Hospital Naval. En la elegante residencia las estaban esperando con pisco sour y el papel de anfitrión lo asumió Roberto. La dueña de casa estaba dictando clases. A las 20 horas, mientras los mayores charlaban en el living y los dos hijos del matrimonio se entretenían en el segundo piso, Antón González (19), Luis Astudillo González (26) y Pedro Roca Álvarez (26) saltaron la reja posterior de la propiedad de calle Asturias 1616 e ingresaron al domicilio. Los dos primeros irrumpieron en el living amenazando de muerte al médico y a las francesas, mientras que el tercero subía hasta los dormitorios. "ˇNo, a los niños no!", alcanzó a gritar Bianchi, al ver que los maleantes se preparaban a atar a los menores. Los niños fueron encerrados en la cocina, mientras que su padres y su "tíos" eran golpeados, maniatados con corbatas y arrojados al piso, mientras los maleantes revisaban la casa. Al no encontrar lo que buscaban, les quitaron los anillos a las mujeres y le robaron el celular y la billetera al médico. También desconectaron el computador y otros artefactos. A pesar de su desmedrada situación, Bianchi intentó calmarlos, ofreciéndoles todo lo que pudieran llevarse a cambio de su vida y las de sus hijos y primas. Incluso se dio tiempo de explicarles a los delincuentes que sus familiares no hablaban español y que les era imposible obedecer sus órdenes. Él las traduciría. Al ver que no había nada de valor, González preguntó por la caja fuerte, que se imaginaba repleta de joyas y dinero. "ˇNo tengo, mi dinero está en el banco!", respondió el médico, quien en esos momentos estaba de rodillas y que como última instancia les ofreció las llaves de su auto. BESTIAL Fue entonces cuando, según las francesas, el pistolero apoyó el cañón de su arma sobre la cabeza del profesional y le descerrajó un balazo. Catapultado por el impacto, el cuerpo de Bianchi saltó del lugar y rodó a varios metros de distancia. Tras cometer el infame asesinato, Antón González y sus cómplices huyeron por la puerta principal de la residencia. El médico, tras ser intervenido quirúrgicamente, quedó con muerte cerebral y falleció nueve días después. En menos de dos semanas la policía detuvo a Antón González y Luis Astudillo. Pedro Roca sólo cayó mientras se realizaba el juicio contra sus compinches. Su juicio se iniciará en octubre.
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