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| 02 de Julio de 2006 | |||
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María Ávila: "Cuando me trató de vaca pensé que había ido a ver un veterinario" Marido estuvo a punto de estrangular al profesional de la salud con su propio estetoscopio, pero ella lo frenó. "Estando en la farmacia no aguanté más y me largué a llorar". J. Bravo / Manuel Vega O
Lo peor de todo es que tras sufrir la humillante experiencia de sentirse parte de la masa ganadera del país, a la mujer se le cayeron los médicos del pedestal en que los tenía puestos, luego de que un ciruja la salvara de un mal parto con una impecable cesárea, y su respectivo bordado. La paciente llegó hasta la consulta del doctor Marcelo Rojas, en el Hospital de Tomé, tras aburrirse de recibir píldoras inútiles en el consultorio local para curarse de un persistente malestar estomacal.
- El doctor se echó para atrás en su silla, se puso las dos manos en la cabeza y me dijo, a modo de introducción: "Mire, yo aquí no atiendo a chanchas, vacas ni menos animales. Usted está muy gorda, pero en todo caso súbase a la camilla, y con cuidado, para examinarla".
- Me pregunto si el dolor era tan fuerte como para hacerme llorar.
- Le conté lo que me había pasado, cómo me había tratado el médico y que me sentía muy mal porque ahora no sólo me dolía el estómago sino que también el alma.
- Se enfureció. Tuve que detenerlo. Dijo que él iba a arreglar allí mismo esa huevada, que qué se creía ese chuchesuma..., que eso no se iba a quedar así y que lo iba a pescar del cogote para obligarlo a que repitiera lo mismo en su presencia. Menos mal que logré detenerlo. Por fin lo convencí de que se quedara tranquilo.
- En su época fue Alcalde de Mar, y ahora labura como buzo mariscador o se dedica a la pesca artesanal
- Cuando estábamos pensando qué hacer, llegó un compadre de mi marido que tiene un amigo concejal en la Municipalidad de Tomé y se comprometió a hacer público el caso. Entonces fuimos con el concejal Humberto Quezada a hablar con la subdirectora. Me recibió y se comprometió a atrincar al médico. - Ahí fue que la llamaron para darle explicaciones.
- Sí, el director (S) del hospital mandó a buscar al doctor Marcelo Rojas, quien me pidió disculpas. Explicó que había actuado así porque venía trabajando en forma continua desde hace 15 días y se encontraba muy estresado. Me pidió que lo perdonara porque lo había pillado en un mal momento.
- Sí, aunque él hubiera podido decirme lo mismo de otra manera. Como por ejemplo "señora, usted está demasiado gorda, debe adelgazar". No era necesario que me tratara de chancha, vaca o animal.
- Al final estuve a punto de convencerme que no había ido a ver un médico, sino que a un veterinario. Sin mentirle, me sentí como en "La Ley de la Selva".
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