Los arbitrajes en la cita mundialista han estado en el ojo del huracán. Y no es casualidad o fruto del azar, sino lisa y llanamente la mediocridad de algunos saqueros a los que se les ha ido en collera el pito. Entre los insignes mamarrachos que han mostrado la ojota en Alemania destacan el inglés Graham Poll, el ruso Valentín Ivanov y el español Luis Medina Cantalejo, obviamente todos europeos y ninguno descharchetado con un coscorrón del evento que se lleva las miradas del mundo por estos días y hasta la final, programada para el próximo domingo 9.
El primero de los pastelitos se dio el lujo de mostrarle tres amarilentas al croata Josip Simunic, cuando hasta los bebés de pecho saben que con dos tarjetitas del color patito un perico agarra moto a las duchas. Y eso que el pitín británico es de lo mejorcito en los terruños de Chabella II. Fue el broche de orégano para el empate a dos entre croatas y australianos, con 3 expulsados.
Medina Cantalejo incluso fue designado para pitear la cototuda mocha de esta tarde, que enfrentará a brasileños y franceses. El charchita saquero no es ninguna sorpresa toda vez que la liga española cuenta entre sus filas a una corte de pitines cargados al natre. En el partido por octavos de final entre Italia y Australia, en los descuentos y sin que se le moviera un músculo, cobró un penal inexistente en favor de los tanos, que clasificaron a los cuartos. Y ni hablar del ruso Valentin Ivanov, que en partido por octavos de final, transformado en una salsa de chuletas y que venció Portugal 1-0 a Holanda, mostró rogelia a cinco pataduras y a los 4' dejó sin sanción una chuleta criminal del tulipán Boularhrouz al talentoso lusitano Cristiano Ronaldo, que obligó a su reemplazo.
Queda la sensación que con un ojo vendado Carlos Chandía es mejor que los mencionados y mereció un espacio en Ottolandia. Pero como el fútbol chileno pesa menos que paquete de cabritas y Don Choco y su pandilla no existen para la Fifa, el chillanejo no tuvo mayor pie de apoyo para decir presente en la cancha.