Tras la eliminación de España por la guillotina francesa, los pepes se pegan en la boina pensando que el gran culpable, Zinedine Zidane, está a un pelo de colgar los estoperoles.
"Tengo que decir a los españoles que éste no ha sido mi último partido. La aventura continúa y es un día muy feliz porque nosotros habíamos preparado muy bien el partido", dijo el calvo, quien llevó la batuta en la selección gala.
El peladiño, que detesta el desodorante y usa puro pachulí, negó que cuando se baje la cortina de Alemania 2006, deje las canchas.
Incluso, mostrando que es buena tela, le mandó un saludo a su cumpa en el Real Madrid, Raúl, que se fue cortina justito el día de su apioverde.
Ahora, el franchute quiere puro pararse ante la selección de Brasil, el próximo gran escollo para que les enfants de la patrie sigan cantando la Marsellesa. "Había que desmostrar una cosa, mostrar que la primera fase no había sido fácil, pero ante España dejamos en claro que somos un gran grupo y que queremos seguir haciéndolo bien ante Brasil".