"Nos robaron, no hay duda", señaló Kim Beazley, el líder laborista de Australia y cuya frase refleja el sentir de millones de australianos después que su selección quedó out del Mundial con el penal brujo que inventó el pito pepillo Luis Medina Catalejo.
Los hinchas canguros quedaron así con un cuello y una pena tremenda tras la "falta" que cobró el jote para favorecer a los tanos por supuesto foul de Lucas Neill al tano Fabio Grosso, cuando ya sonaba el tantán del encuentro.
"No lo podemos creer. Cualquiera que haya visto el partido pudo ver que no fue penal. Estoy furioso, es increíble", comentó con la vena el volante canguro Tim Cahill.