La historia nuevamente le pasó la cuenta a España, que nunca ha podido darle la frisca a Francia en mocha oficial. Y ayer se dio la constante: Los galos se impusieron 3-1 en el estadio de Hannover y accedieron a cuartos de final, donde se encontrarán, al igual que en la final de 1998, con Brasil. Los pepes comenzaron derechitos y a los 28' David Villa abrió la cuenta desde los 12 pasos, pero cuatro minutelis antes que acabara la primera patuleca, con leve dominio hispano, Patrick Vieira le metió flor de pelotazo a Ribery, quien eludió a Iker Casillas y se lo mandó a guardar.
En el tiempo complementario los franchutes agarraron papa, aprovechando que sus rivales sintieron la estocada del empate. Sin embargo, la mocha cayó en un pichangueo sin asunto, hasta que a los 83' el manso negro Vieira conectó de mate un lanzamiento libre desde la derecha y la bola se fue hacia el arco. En su afán de despejar, Sergio Ramos la enchufó mucho más todavía.
España intentó una reacción en búsqueda de la igualdad que le permitiera llegar a la tanda de penales, pero a los 90' apareció el más veterrruga de todos, Zinedine Zidane, quien se retirará del peloteo después del Mundial, para demostar que su talento sigue impeque. En potente contragolpe, entró destapado por la izquierda, enganchó a Puyol y dejó pato a Casillas.