No iban ni quince minutos y Carlos Tenorio quedó mano a mano con el portero inglés Robinson, pero se demoró caleta en patear, y cuando lo hizo justo se cruzó Ashley Cole para desviar el balón que caprichosamente dio en el horizontal. Era el 1-0.
Si la embocaba capaz que en Quito aún habría fiesta y hasta estaríamos invitados. Por eso es que tras farrearse esa oportunidad, al toque prende la idea de bautizar a Tenorio como el Carlitos Caszely ecuatoriano. "Fue mala suerte que no haya entrado esa que tuve, pero en el momento justo apareció la palomita esa y la tiró afuera", dijo igual nomás sacando pecho a lo Pepe Cortisona.
Y tan agrandado quedó, pese al resultado, que jura de ponchera que tienen la mano en el camino pa' Sudáfrica 2010. No vaya a ser que nos ganen por col: "Dejamos muchas cosas, ojalá que sirvan de cara al próximo Mundial. Nos hemos ganado el derecho a sentirnos los mejores, por eso estamos por encima de Chile y muchos otros países del conti".