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Con Chucrut
El "Kaiser" mete goles dentro y fuera de la cancha
Por Doctor Pitcher
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Todo Alemania 2006
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A mí no me resultaría para nada. Ni siquiera con unas tres rondas de ese roncito cubano que el Víbora me trajo de regalo cuando fue de vacaciones a la isla. Ni con esos cigarrillos medio trasnochados, con olor bien fuertón que se consigue mi amigo el Picante Soto (le dicen así porque se viste de terno y corbata, pero lo ordinario no se le quita). Claro, la plata que Franz Beckenbauer se ganó como jugador primero y como deté después, le ayuda bastante. Por no decir que es la piedra angular de todo el cuento. Aparte, tiene pinta el socio. Qué quiere que le diga. Hay cosas que le envidio. Pero eso de tener tres suegras es como mucho.
El Kaiser se casó ayer con una amiga con ventaja, Heidi Burmester, que ya le había dado dos pequeñines, un nene y una nena, como dicen los che. Pero eso no sería nada. No es el primero que siente el llamado de la selva cuando ya cumplió los 60 y le queda poca cuerda en la carretilla. Lo que pasa es que ya es la tercera. Primero fue Brigitte, en 1966, con la que tuvo dos hijos, Stefan y Michael, pero igual encargó uno por fuera, Thomas. Ese matrimonio duró hasta 1990 y luego vino Sybille Weimer, a la que abandonó, o así al menos me contó el pelao Hans, que vivió un tiempo en Múnich y vive pendiente de las estrellas y estrellones famosos. ¿Quién lo diría? Tan formalito que se ve Franz, con sus trajes y corbatas a la moda. En el 2000 nació Joel Maximilian, de su relación paralela con la Burmester, y dos años después el Kaiser dejó botada a la señora para quedarse con el cabro chico. Y con Heidi, que no tiene nada que ver con la del cuento. Y todo, mientras va de estadio a estadio, en helicóptero, claro, viendo que su invento futbolero resulte. Se gana los kuchen el hombre. Ojalá le duren las pilas.
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