Se supone que el cumpleaños número 22 del Colocho Iturra iba a terminar con trencitos y pelaílla en el Caracol, pero a la hora de romper la piñata, que corrió por parte de Lino Díaz, sólo cayeron aspirinas.
Tensa fue el caracho a caracho del mago que pasa en reuniones con el plantel azul. Por cerca de dos horas lo que más hubo fue explicaciones que moneas, ansiadas por los jugadores desde hace ene porque aún no habían visto ni uno de mayo. "harry Potter" pasó un molío y el resto lo documentó en chocosos por nuca, que el martes todos esperan que no hagan toing.
Pero el futuro es el brígido. "Entendemos que los dirigentes están haciendo todos los esfuerzos, pero nadie sabe cómo el club se mantendrá a flote cuando dejemos de jugar", explicó Adrián Rojas para hablar de lo importante es que el estadio se llene cuando sean locales en la primera final. Si es que llegan.
Es que en las cabezas emplumadas ni se les pasa pegarse un guatazo imposible en Las Higueras, al mismo tiempo que ruegan porque el Colo se pitee al Campanil y así se firme el clásico más esperado del año. Porque incluso si el Campanil hace la gracia no sería tan rentable como el partido que todos sueñan.
¿Y los contratos?
Tatarata también se le vio a Herly Alcázar por esa incertidumbre que le hace tiritar hasta su tercera pierna. El negroide sólo expuso que "llegamos a un buen acuerdo con la dirigencia", pero aclaró que "todo depende del apoyo que tengamos de la gente si es que llegamos a la final". Pero una vez que termine el torneo otra será la historia, pues "no sé qué será de nosotros. Si seguimos o no. ¿Católica? por ahora no he oído nada", remató.