Desde que se enteró de que su hijo contrajo la malaria en Haití, y que como buen soldado no piensa rendirse ante los ataques de los malditos bicharracos, Juan Francisco Rojas Vidal, que se gana los garbanzos con una vulcanización en Chimbarongo, está endeudado hasta la coronilla: Le debe a cada santo una vela y a San Francisco un velón.
"Mi cabro se fue hace cinco meses en misión de paz. Ingresó al Ejército hace nueve años, tras cumplir en calidad de 'congrio' con su Servicio Militar. Fue el comandante del Regimiento de Concepción quien nos dio la mala noticia. Le pesquisaron la enfermedad el 12 de junio pasado, cuando comenzó a tiritar de fiebre. Entonces lo trasladaron hasta el Hospital Argentino de Campaña de Puerto Príncipe, donde su condición empeoró. El 16 de junio se decidió su traslado de urgencia al Hospital Santo Domingo de República Dominicana", relató el acongojado colchagüino.
En ese país el militar está con su madre, Marta, y uno de sus hermanos. "El Ejército se ha portado muy bien con nosotros. Sabemos que tiene muy complicados sus órganos. Está conectado a un respirador artificial en la Unidad de Tratamientos Intensivos y con serio riesgo vital, pero confiamos en su recuperación. Está en las mejores manos", dijo a La Cuarta el vulcanizador.
La malaria es una enfermedad parasitaria que se transmite de un humano a otro por la picadura de mosquitos anofeles infectados. En los humanos los parásitos (llamados esporozoítos) migran hacia el hígado, donde maduran y se convierten en merozoítos, los cuales penetran el torrente sanguíneo e infectan los glóbulos rojos.
Según la ministra de Defensa, Vivianne Blanlot, Mauro Rojas ha presentado fallas multiorgánicas, es decir, tiene afectados el hígado, los riñones y pulmones.