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| 23 de Junio de 2006 | |||
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Apuñaló a gendarme con una vienesa tomate mayo Antes de chantarle arma chatarra en la cara trató de atacarlo por detroit. Toxicidad de los ingredientes es un agravante P. Riquelme / M. Vega
El intento de homicido culinario perpetrado por Jaime Mardones Aguayo causó conmoción pública, ya que se produjo el martes en horario de visitas. La denuncia de Gendarmería señala que si bien el suboficial recibió el impacto sobre el rostro, en un primer intento el acusado intentó apuñalarlo por la espalda, empuñando a dos manos la salchicha lubricada con abundante mayo con el inconfesado fin de liquidar su imagen de macho probado. En la audiencia de control de detención el Ministerio Público presentó fotos del hot-dog y las evidencias que prueban -más allá de toda duda razonable- que por el largo y la dureza de la vienesa, y la naturaleza tóxica del acompañamiento (mayo infectada con Salmonella, tomate urticante y churretero, chucrut vinagre de repollo flatulento y mostaza), el popular sanguchito puede ser tipificado como un arma chatarra de singular peligrosidad si es utilizado por un criminal experto.
IgnominiaEn la audiencia la parte querellante también recordó que el jurista Andrés Bello, en su obra "De los Delitos Cometidos con Armamento Improvisado", aseguraba que "el uso de la mostaza como aliño confiere ipso facto al autor del atentado el caracter de 'mostacero', lo que agrega un elemento de ignominia en detrimento de la víctima, ya que como es sabido este vocablo calificativo es peyorativo y ofensor, de naturaleza sexual y resulta denigrante para el actor pasivo del atentado", en este caso el gendarme.Según los carabineros de la Tercera Comisaría de Talca, el imputado, absolutamente arriba del balón, intentó ingresar ebrio al penal a visitar a un amigote, a quien llevaba de regalo el especial tomate mayo. Cuando los guardias le negaron la entrada, el sujeto montó en la yegua "Cólera" y utilizó el tentempié para agredir al carcelero, estampándoselo en pleno caracho. Al encarar a la jueza de garantía, Marta Asiaín, el acusado denunció que tras el ataque fue encerrado en la sala "Mamo" Contreras y torturado por los colegas del gendarme con ají y ketchup.
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