Como si fuera un hombre de bien, esforzado y con ganas de echar raíces en Calama estaba el malacate Pedro Antonio Rocca Álvarez (25), el tercer involucrado en la masacre del médico uruguayo Roberto Bianchi, perpetrada el 12 de agosto de 2005, en Viña del Mar.
Pero tuvo mala pata, ya que los sabuesos de la Brigada de Servicios Especiales de Calama junto con sus pares de la Brigada de Robos de Valparaíso le cayeron encima ayer por la tardecita, aguándole el pastel al flaite, quien se había dado maña para engrupir a una honrada fémina y laburar 4 meses en una constructora.
Rocca se resistió a la detención e incluso quiso huir, pero terminó en el cuartel de Investigaciones de Calama.
Ahora será trasladado a Viña, donde lo sentarán en el banquillo de los acusados junto a sus cómplices Luis Astudillo González (26) y Antón González González (19), quien está sindicado como el autor del disparo en el cráneo que mató al doctor Bianchi.