Un híper porotazo se anotó la periodista Paulina de Allende-Salazar al mostrar, en el capítulo de anoche de Informe Especial de TVN, algo que la mayoría de los conductores cacha que sucede, pero no denuncia: Las artimañas que algunos talleres mecánicos utilizan para inflar el precio final de una simple revisión o cambio de repuestos.
Considerando que de todo hay en la viña del Señor y que sólo en la Región Metropolitana existen seis mil talleres, el equipo del programa escogió cuatro de ellos al azar para la investigación: Dos ubicados en el clásico sector de Diez de Julio y otros dos concesionarios de la marca que se utilizó para la realización del reportaje.
Fijo
Previamente hicieron que expertos de la sede Renca de Inacap revisaran al hueso cuatro tocomochos, cosa de certificar de que ninguno tuviera atados. Como una manera de probar la calidad en la atención, precio y honestidad de los locales elegidos, mecánicos del plantel generaron intencionalmente una falla en el sistema electrónico, desconectando el sensor que mide la temperatura del motor. Se supone que diagnosticar ese tipo de anomalía es papaya y que bastaba enchufar un cablecito para volver el sensor a la normalidad. Un trabajo que, a todo reventar, no debiera salir más de 20 lucrecias, considerando el valor de la mano de obra.
Sin embargo, en los cuatro talleres esa cifra fue ampliamente superada. En el primero, por ejemplo, cobraron 88 mil piticlines más IVA por arreglar la falla. En el segundo se fueron más al chancho y le dijeron a la reportera que había que "ajustar frenos y cambiar pastillas", pidiendo 80 lucas por la reparación. En el tercero, la cifra llegó a 75 mil y en el cuarto, un concesionario de la marca, cobraron 204 mil pesares.
Los dueños de locales se sacaron los pillos argumentando que al desenchufar el sensor se afectaba a otros componentes importantes del papú y que los mecánicos no son infalibles. ¡Saaaa!.