Roberto Baggio fue un atípico futbolista italiano: Talentoso, con una gran pegada y siempre con el arco rival entre ceja y ceja. Seleccionado tano desde que era casi un peque, jugó tres Mundiales sudando la obesa con la "Azzurra".
Consagrado como el mejor futbolista europeo, Baggio llegó a la Copa del Mundo de Estados Unidos '94 con la misión de transformarse en la figura de su selección. Y "Robi" no falló. Desde la primera mocha demostró que las esperanzas italianas dependían de lo que él hiciera en la cancheli.
Marcando pepas decisivas para Italia, "Il Codino" llevó a su selección a la final ante el peligroso Brasil de Romario y Bebeto.
En una mocha para el aburrimiento, el empate 0-0 obligó a definir por primera vez por penales al ganador del Mundial. Italia no estuvo certera desde los 12 pasos, Brasil ganaba 3-2 cuando le tocó el turno a Baggio. Si convertía, le entregaba la responsabilidad al último chuteador brasileño, pero el ídolo italiano falló mandando la pelota a las nubes. Brasil tetracampeón, la imagen de Baggio errando el penal recorrió el mundo entero y sus grandes actuaciones quedaron en el olvido. El 10 será recordado como el tano que le dio el título a Brasil.