Australia nunca había marcado un gol mundialero, menos había ganado algún partido. Por eso lo hecho ayer por los canguros ante Japón en tierras shopperas es historia pura, más si se considera que a seis minutos de bajar el telón caían por la mínima y finalmente se impusieron por 3 pepas a 1.
El mate pensante del milagro amarillo es sin duda el deté oceánico Guss Hiddink, quien realizó cambios claves para dar vuelta la mocha que perdían desde los 24' con el gol nipón marcado por Kawaguchi, tras un garrafal condoro del arquero Mark Schwarzer.
Tras el descanso a Zico se le entró el chupete y mandó a sus brocas a cuidar la ventaja, por contraparte Hiddink se jugó sus cartas y dispuso los ingresos de más delanteros, quienes le cambiaron el caracho a su equipín, tanto que en 8 minutos de inspiración dieron vuelta la tortilla y con pepas de Tim Cahill (m. 84 y 89) y John Aloisi (m. 92) ganaron el partido, que los deja a la cabeza del piño F, a la espera del choque de hoy entre Brasil y Croacia.