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| 11 de Junio de 2006 | |||
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"La patada de Ormeño fue la mejor que me pusieron" Además de la chuleta más heavy vista en el Nacional, el ñurdo repasó el caso del bidón pichicatero. Bebeto, en tanto, recordó el festejo de la guagua en brazos.
"Fuimos campeones el 94, pero costó. Este equipo tiene más individualidades", comenta Bebeto, el mismo que en Gringolandia se convirtió en la fuente de inspiración de todos los papitos corazón al patentar el festejo con la guagua entre los brazos. "Me río ahora al acordarme de un festejo que fue tan famoso. De hecho muchos dicen 'Bebeto, el del bebé'", y no hablan de los goles que hice ni de la dupla junto a Romario", echa el DVD p'atrás junto a La Cuarta, la garota. Pero la caipiriña alcanza para todos y Branco aprovecha de pegar un sorbo. "Creo que en Sudamérica ahora se hizo famoso lo del bidón de Argentina. Eso es un hecho puntual, más importante es que junto a Roberto Carlos haya sido el mejor lateral izquierdo de Brasil en los últimos 15 años", alega y parece que le entró la cachaza al bote. Así que mejor nos guardamos la petaca que teníamos pa' ofrecerle. "¿Quién sabe que hice un gol en cuartos de final de 35 metros ante Holanda en Estados Unidos? Pocos. En cambio el bidón es una anécdota nomás", siguió quejándose ya con la sopaipa pasá, mientras Bebeto lo miraba como diciendo "córrete, oh".
La huellaPero tener en frente a Branco y no preguntarle por la mejor chuleta de todos los tiempos es pecado. Así que le pedimos que se subiera el pantalón del terno. No cachaba nada. "Queremos ver la cicatriz que le dejó Ormeño el 89". Y ahí comprobamos que el idioma de los hacheros es universal, pues se cagó de la risa al toque."Me pegó una gran patada, muy fuerte y desleal. Pero era un partido importante, cada uno jugaba para llevar a su selección a Italia", se avispó, poniéndole nota además: "Es de las mejores patadas que me pusieron, hay que reconocerlo". Bebeto escuchaba con cara de indio pícaro, a todo esto. ¿Qué onda Bebetinho, tan feliz que andas? Le preguntamos. "Es que no se puede quejar, si por cada patada que pegaba él ponía veinte...". Y claro, tenía toda la razón.
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