Luego de tres semanas de jaleo, con marchas, asambleas eternas, tomas y noches en vela, los pingüinos Karina Delfino y César Valenzuela se toman un respiro y dan tiempo para el amor.
Almorzaron juntos ayer y por la tarde prepararon su retorno a clases, el próximo martes.
La carismática pareja de 17 años se conoció en junio del año pasado, al fragor de la lucha por una educación "más equitativa y de calidad".
Sobre el día en que sus miradas se cruzaron de manera cómplice, Delfino cuenta que "nos vimos por primera vez en la toma del Liceo 7 de Santiago, ese que queda en General Gana".
-¿Fue un flechazo?
- Nooo, hubo feeling, nada más.
Cupido
Pese a que durante el conflicto estudiantil lo negó insistentemente, César se relaja ahora y confirma que entre los dos hay algo más que pura buena onda.
"Compartimos los mismos ideales. Somos el complemento perfecto. Ella es súper pasiva y tolerante y yo soy más duro e histérico", dice.
-¿Les cambió la vida los quince minutos de fama?
- Karina: Los niños y las mamás son los que más te miran. Hoy (ayer) me subí a una micro y unos peques exclamaron: "¡Es la niña que sale en la tele!". El otro día una señora me felicitó y pagó el Metro, y en un restaurante en el que estábamos comiendo con el César una pareja me regaló un peluche y a él, un llavero.
- César: Me he topado con gente que te apoya y con otra que no. Me han mirado feo y me han dicho "ándate a estudiar, conch...". No me creo el cuento. El martes entraré a clases y pasaré a ser uno más. Me van a evaluar igual que al resto de mis compañeros.
-¿Cómo fue la primera noche en casa, con la familia?
- K: Hace mucho tiempo que no dormía en mi cama. Fue rico. Como soy hija única, mis papás me estaban esperando con un asadito. Lo malo es que estaba tan cansada, que me dormí antes de que empezara. Igual fue cuático. Hubo un día en que no comí, pero son los costos que involucra esto.
- C: Cuando llegué, mis gatos se me tiraron encima. Después me acosté y me quedé dormido con la tele prendida, como me gusta. Pedí una cerveza, pero no me la dieron. Mejor, porque hacía mucho frío.
- Con todas las clases que perdieron, ¿crees que los profes les van a dar permiso para ver el Mundial?
- K: ¡Nooo! Y si no nos dan, habrá una nueva toma. Es broma, nomás. La responsabilidad del estudiante ahora es dedicarse a estudiar y si hay que perder clases de ahora en adelante, será por el movimiento secundario.
- C: Yo cacho que sí, pero igual se nos viene un segundo semestre súper intensivo, de recuperar clases y, en caso de los cuartos medios, preparar una buena PSU.
-¿Qué les gustaría estudiar? ¿Se ven ocupando algún cargo político en el futuro?
- K: A mí, sociología. Los escenarios van a determinar a qué me dedicaré. Nunca pensé, por ejemplo, que sería vocera de la Asamblea. Si tengo que meterme en política, me gustaría ser ministra.
-¿De Educación?
- Tssss... Preferiría de otra cosa.
- C: Yo quiero estudiar Derecho. Me veo más como diputado que de senador. Encuentro que la Cámara es más juvenil. Hay más onda ahí.
-¿Cambiarás las leyes que no favorezcan a los estudiantes?
- Ésa es la idea, poh.
-¿Qué fue lo más duro que les tocó enfrentar durante el paro?
- K: A veces no me daba cuenta si era de día o de noche. Con tantas reuniones pasaba de largo, sin comer ni dormir. Ahí mi mamá me llamaba llorando para preguntarme cómo estaba, si me había mojado el guanaco o la lluvia. Ese día que llovió, por ejemplo, yo fui al Congreso en Valparaíso y ella me dijo que al verme en televisión, no se preocupó de si hablaba bien o no, sino de cómo tenía los pantalones. Quería comprobar que no estuviesen mojados.
- C: Lo más heavy, cuando a mí y a la Karina nos mojó el guanaco frente a la Escuela de Derecho de la Universidad de Chile. Nos dio hasta alergia con los químicos.