Unos cien reporteros de todos lados llegaron a cubrir el arribo de los "Zizou Boys" al aeropuerto de Hannover. En el plantón, lo que más les gustó fue el apóstol de La Cuarta. "¿De Chile?", se preguntaban, casi como si nos estuvieran tragando las ballenas al fin del mundo y fuésemos animales jurásicos en extinción.
Era colorida la espera eso sí. Un péndex de 10 años y con una guata llena de manjares apareció en la losa con un gallito, símbolo del deporte francés, de papel maché. Se quebraba porque estaba autografiado por todo el equipo. No sabe que en La Legua hay una longaniza con la mosca de Lucho Pato y el Huaqui mucho más bacán. Además, lo acompañaba un camerunés cantando el clásico "Allez les bleus". Una onda tecno del 'Vamos chilenos'.
Hasta que se bajaron del pájaro Zidane, Henry, Trezeguet y compañía. Faltaba el goleador del Liverpool, Cissé, machucado a última hora y fueral del Mundial. Los cracks estuvieron ahí tres segundos cada uno firmando poleras y balbuceando "venimos a hacer algo grande, aunque el favorito es Brasil". ¡Pa'l bronce!
Igual fue tiempo suficiente para que escucharan cancheramente al camerunés gritar "Francia 4, Suiza 1", en alusión al debut del próximo martes 13 . Y se subieron al "Jules Rimet", que escoltado por ocho lujosos Mercedes Benz año 2016 partió con unos Bleus para los que es la última, pues se les acaba la generación dorada.