Si hay algo en que los cabros secundarios se manejan nota siete es en la organización. Porque, pese al peluseo que les endilgaron en la mesa cojinova de diálogo de ayer con el Gobierno, por la tardesurri repuntaron y tuvieron de una pieza a los apóstoles de la prensa.
La asamblea de los escolares privados pirulos en el Colegio Altamira -que respaldó con tutti el parelé de los planteles más pobletes- no dejó entrar a cualquier forastero. Sí aplaudieron a rabiar la concurrencia de delegados de 151 establecimientos. "Nunca imaginamos tanta fuerza", dijo Marianne Von Bernhardi, presi del centro de alumnos que hizo de local.
Los medios de comunicación sólo sacaron imágenes y uno que otro dato huacho en apenas 10 minutos, según la votación popular.
Adentro hubo que hacerla cortita por el reloj y porque el voceo y gritos no pescaron mucho la cobertura mediática
Futuro en juego
Tampoco querían que algo se filtrara. Von Bernhardi se encargó de que todo fuese oficial y escueto. "La enseñanza actual no sirve, no es tratada como un derecho humano. Debemos andar con pies de plomo, porque en este problema se juega el futuro del país", subrayó.
Y no alcanzó a versear más porque los papelitos que los cabros sostenían en sus manos eran como tarjeta amarilla. "No más prensa", decía la mayoría de las hojas de cuaderno y detrasito vino el clamor, igual que en clásico pelotero: "¡Chaooo, chaooo!"
Los lienzos de afuera dieron la tónica: "El cobre en el cielo, la educación por el suelo"; "La educación es un derecho y no un privilegio", "Hoy estudiante, mañana cesante".