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| 21 de Mayo de 2006 | |||
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Error familiar Cuando se conforma una familia es responsabilidad de la pareja guiar a sus hijos para que estén preparados ante las eventualidades económicas. La presión de jóvenes acostumbrados a tenerlo todo es una grave complicación. FUNDACIÓN CHILE UNIDO - 122-800-100-200 Pololearon varios años y luego se casaron. Ella no siguió estudiando. Él lo hizo y obtuvo su título de ingeniero. El buen respaldo económico les permitió tener hijos y criarlos sin mayores contratiempos. Lo mismo que obtener dos casas y tres vehículos. Durante dos décadas vivieron muy bien, incluyendo viajes y vacaciones regulares en conocidos centros de recreación. Óscar (20 años), Román (18) y Beatriz (16) complementaron el amor que sintieron desde el primer momento los jóvenes pololos, provenientes de una populosa ciudad del sur del país.
LA CRISISLeticia narra que, “los problemas comenzaron cuando Juan Carlos se cambió de empresa. Se fue de una muy estable a otra que parecía con bastante mejores perspectivas. Le prometieron un buen sueldo y varias regalías,por lo que no dudó mucho en el traslado. Además, el nuevo sistema le permitiría pasar más tiempo con nosotros”.Agrega que, “las dificultades con sus jefaturas lo llevaron a renunciar a los dos años. Él pensó que todo sería como antes y que podría volver a su anterior empleo o ser contratado en otra empresa del rubro, pero no fue así”. El jefe de hogar permaneció más de un año cesante, a la espera de unalabor similar a la que desempeñaba. Recorrió el país buscando, pero le fue mal. Así las cosas, al término de ese tiempo decidió ingresar a una compañía menor, con un sueldo que no tenía nada que ver con lo que ganaba antes. “Durante todo ese año, él cambió mucho, porque se sentía inútil y comenzó a ver los conflictos que yo tenía con los niños en la casa. Ellos estaban acostumbrados a hacer lo que querían, porque mi control no podía ser tan drástico, ya que estaban llegando a gritonearme”, añade Leticia. “Él me atacaba diciendo que yo era la responsable de que los hijos fueran de esa forma. Le expresé que cuando él estaba en la casa, los niños tenían un comportamiento distinto, porque sabían que él les daría un solo grito y punto. Quise que asumiera su responsabilidad,también; porque él parecía visita. O sea, llegaba a ver a la familia y tratar de que compartiéramos algo,pero superficial... o sea, lo bueno. Siempre me decía que no le hiciera problemas. Por eso cuando estuvo cesante trató de poner orden y no pudo. Incluso, Óscar le dijo que si lo seguía tratando mal se iría de la casa y dejaría la universidad. Fueron días pésimos”, expresa Leticia.
COMUNICARSEA los seis meses, Juan Carlos se fue a la casa de un hermano, porque -según lo que expresó en ese momentoya no soportaba a su esposa e hijos; que nadie lo entendía ni comprendía su grave situación, además que se estaba “comiendo” los ahorros, porque los muchachos seguían viviendo como si él no estuviera cesante.Le comentó a su compadre Teobaldo: “Un día hablé con los tres y les dije que no podía seguir sacando plata de los ahorros para cubrirles sus salidas los fines de semana, compra de discos o salidas a paseo. Eso fue llanto, crisis y me dejaron hasta de saludar. Todo eso me sobrepasó y por eso me fui de la casa. En medio de ese proceso,debí vender mi auto y la casa en la playa, que no era una gran propiedad tampoco, pero el terreno tenía harto valor. Eso pasó cuando mi papá se enfermó y debí pagarle la clínica”. “Lo pasé pésimo en esos días, pero a ellos no le importó nada la enfermedad de mi viejo. Me acompañaron solo por cumplir cuando él se murió. Eso me entristeció harto, porque yo perdí a mi madre cuando tenía 16 años y fue él quien nos crió con mi hermano y nos dio buena educación”,fueron sus palabras. Leticia trató de arreglar las cosas, pero nada consiguió. Fue Hernán (el hermano de Juan Carlos) quien logró que él volviera a su casa. Al poco tiempo, decidió trabajar en una constructora pequeña y ahí está ahora.
LA ORIENTACIÓNHernán comenzó a visitar a la familia y a orientarlos en distintos aspectos de lo que significa unión familiar,afectos, comunicación y apoyo.“Él es químico y pertenece a una agrupación religiosa. Yo lo veo como bastante fanático, pero debo reconocer que nos hizo muy bien. De a poco fuimos entendiendo que la única manera de salir adelante era todos juntos. Yo me propuse hablar con cada uno de mis hijos, por separado. Quise saber lo que esperaban de sus padres, además de contarles con detalle toda la crisis económica. Juan Carlos se sumó luego a esta comunicación familiar y nos hizo muy bien”, expresa Leticia. Respecto al interés por relatar su historia,expresa que, “me parece que cuando uno vive situaciones al límite,como que sirven de ejemplo para los demás. Yo no comparto la religión de Hernán, ni mi marido tampoco, pero igual nos integramos al trabajo que ellos hacen en el plano social. Un día contamos nuestro testimonio y hablamos de que con voluntad y amor uno puede superar todo. Eso es lo importante. Hubo momentos en que vi todo negro y no quería saber nada de nada, pero llegó claridad a la vida de toda mi familia”.
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