- ¡No corte! Yo también quiero un espacio para pitear.
- Calmada, que alcanza para todos.
- Soy Roxana Palam González, de Maipú.
- Desembuche con confianza, nomás.
- Resulta que con todo esfuerzo me compré al contado una conservadora de alimentos para mi pequeño almacén, porque no quería quedar encalillada.
- Una mujer previsora y con cachativa.
- Para que vea. El problema es que me aseguraron que la máquina era de alumnio, pero resulta que se oxidó a los seis meses. Reclamé en la firma donde me la vendieron y dijeron que nada podían hacer. Carepalo.
- ¿Y pataleó en el Sernac?
- Ahí me dijeron que tenía que entablar una demanda. ¿Cómo lo halla?
- No le queda otra que dar la pelea por lo que considera justo.