Tres hermanitos macanas dispuestos a cobrar a como diera lugar las monedas que les debían dos de sus vecinos fueron detenidos por los polis de Santa Bárbara, Octava Región, por la responsabilidad que les cabe en el homicidio de Segundo y Luis Mendoza Pinto, de 40 y 45 años.
Los cuerpos de los infelices acreedores fueron descubiertos, con sus cráneos destrozados a fierrazos, por una de sus parientes, que al llegar al domicilio de los occisos, en la calle General Carlos Ibáñez del Campo, descubrió sus cuerpos en el living de la propiedad.
La mujer denunció la masacre a los polis de Investigaciones, que de inmediato comenzaron a cachurear en el vecindario, guiados por la vieja consigna de la criminología campesina que asegura que los asesinos nunca están más allá de la lomita y que las yeguas, las vacas, los bueyes y las aves de corral son inocentes por cuestiones de principios.
Guiados por tan sabios consejos, los detectives, luego de descartar por las mismas razones a los álamos, los sauces llorones, pataguas y las hortalizas, no tardaron en llegar hasta el domicilio de J.G.S. (40), el mayor de una tripleta de brothers cobradores, quien fue imputado como el compadre que más entusiasmo le puso al momento de masacrar a los Mendocita.
El juez de Garantía, Miguel Salgado, fletó al triunvirato hasta la canasta de Concepción por cobradores.