Derramando unos cuantos lagrimones y pidiendo compasión a la prensa abandonó ayer el Segundo Juzgado de Policía Local de Talca la suspendida ministra de la Corte de Apelaciones de Rancagua, Jacqueline Rencoret. La magistrada se presentó a declarar por el choque protagonizado hace cuatro meses mientras conducía un auto incautado por la Policía de Investigaciones, caso por el cual renunció a su carrera y la Suprema le abrió un cuaderno de remoción.
"No les da pena, tengan un poco de clemencia, tengo cuatro hijos", dijo al ingresar a la oficina del juez Demetrio Bader, donde permaneció casi tres horas. Pasadas las 12:40 abandonó el lugar.
-¿Cómo se siente ahora?
- Mal, muy mal.
-¿Qué va a pasar con usted ahora?
-¿De verdad que le interesa lo que me pasa a mí y a mis hijos?
-¿Pensó que iba a salir así del Poder Judicial?
- Perdón, estoy saliendo porque renuncié voluntariamente.
-¿Por qué andaba en un auto incautado?
- Yo no he hecho nada, nadie me coimeó, nadie puede decir nada de mi carrera. Creo que soy una de las ministras que más fallos publicados tiene en Chile. Estoy trabajando desde los 17 años en el Poder Judicial y porque choco llevan cuatro meses haciéndole la vida imposible a mis hijos y a mí. ¿No creen que ya está bueno? Podrían tener un poquito de compasión.
Enjugando sus lágrimas, la magistrada insistió en que su caso "es un show que sale en la prensa, lo ven mis hijos, los amigos de mis hijos y cuando sacan a un degenerado sale menos que yo".