Más de dos millones de franchutes salieron a las calles de toda Francia a protestar -algunos piola y otros en la más agressor- contra la reforma laboral llamada "Contrato de Primer Empleo", CPE.
La ley defendida con mano firme por el primer ministro Dominique de Villepin, es rechazada más fuertemente por los jóvenes porque, entre otras cosas, faculta a los patrones a echarlos de un día para otro y sin ninguna justificación durante los dos primeros años de laburo.
En las "rues" de Francia, sobretodo en París donde se contaron 900 mil cristianos, los cabros se enfrentaron contra los polis galos exigiendo el retiro inmediato del contrato juvenil, lo que dejó más de 400 detenidos en todo el país.
En total fueron 135 manifestaciones, la movilización más cotota desde 1995, cuando los alegones obligaron a la entonces primer ministro Alain Juppé a retirar el proyecto de reforma de pensiones.
Villepin no pescó las revueltas e insistió en invitar a los sindicalistas para conversar tranquilamente, pero los dirigentes lo dejaron pagando porque dijeron que no están para sacarse fotos con el mandatario y no lograr nada sobre el CPE, ya que lo califican de "obstiné", o sea, en español, "terrible de porfiado".