En la ex Penitenciaría quedó recluido el veterano que la noche del domingo baleó en la cara a su esposa, en la comuna de San Joaquín.
Sobre las causas del ataque, José Rivas (76) dijo ayer que el balazo que le dio a su señora, María Allende (61), fue porque regresó tarde a casa tras haber visitado en San Antonio a su madre enferma. "Por eso la quise amenazar y asustar, porque es una suelta que se fue sin darme ni desayuno ni estuvo en el cumpleaños de un nieto", relató el perla en el Juzgado de Garantía.
Juró que nunca quiso dispararle y engrupió con que el tiro se le salió durante el forcejeo con su hijo menor, Gonzalo, quien defendió a su madre. Sin embargo, la víctima declaró en la Posta Central que le apuntó directo a la cara.
El abuelo no sólo tenía vencido el permiso para tener el revólver, sino que también poseía una pistola checoslovaca con mira láser. El abogado del tata, Ramón Rojas, intentó evitarle el canazo argumentando que es diabético y con irreprochable conducta anterior, pero la jueza Maritza Vásquez lo mandó a la Peni, donde deberá pasar al menos 100 días, plazo máximo de la investigación. La víctima sigue en la Posta Central, sin riesgo vital, pero Rivas anunció que "si se muere, me mato".