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| 29 de Marzo de 2006 | |||
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Cuidadores de Estadio Olímpico de Cuyuncaví denuncian que criadores de animales se echaron al "Pinky" Vecino le quemó galgo para que no se zampara sus cabritos Familia acusada aseguró que sólo lo "amarramos con alambres y parece que se ahorcó". Dueños del can juran que era más tranquilo que una foteli Luis Vieyra O
El perricidio se produjo porque supuestamente el Pinky era seco para ajusticiar cabritos, chanchas obesas y morder cabros chicos con sus colmilludos dientes. Julia Vásquez Allende, quien junto a su esposo y ocho de sus once hijos cuidan el Estadio Olímpico de Cuyuncaví, dijo que ella acogió al Pinky "porque anduvo por hartas casas y todos lo desechaban por viejito, hasta que llegó a nuestras manos". Tras ser adoptado el perrito se acostumbró a conejear por los cerros cercanos, acompañando al Milenko o al Américo Aguilera, retoños de doña Julia. Pero el can también habría agarrado la manía de perseguir a las cabritas de sus vecinos, los Vilches. sacrificado. Julia Vásquez aseguró que uno de los Vilches habría entrado al estadio, cercado por grandes rejas metálicas, "para quitarle el perro al Milenko. Le dijo que si no lo hacia le pegaría". La mujer añadió que días después su hijo salió del estadio y encontró al Pinky muerto en un hoyo. "Lo arrastraron con caballos, le pusieron alambres en el cuello. Prácticamente lo destrozaron y más encima lo quemaron", afirmó la denunciante. Con una lágrima en el cogote señaló que el extinto perrito no era de atacar personas o animales. Tras hallar los restos de una nueva víctima perruna, Vásquez denunció a los Vilches "ante Carabineros y también ante la fiscalía local".
Fue sin quererAnte tamaña acusación partimos de una hasta el caserío de los Vilches, ubicado a unos 250 metros del palacete de los Aguilera Vásquez.Sergio Vilches contó que tras los presuntos ataques del Pinky tuvieron que descuerar y botar la mitad de las cabras o chanchos y dárselos a sus propios perros. "Ese día vi que venía el perro y delante de él las cabras sopladas para acá. Seguí al perro y salió un niñito y me dijo aquí está el perro, mátelo adonde yo no lo vea. Pesqué el perro y lo amarré al lado del corral con un alambre, porque una soga la iba a cortar. Después fui a verlo y estaba muerto. Al parecer se apretó con el alambre y se ahorcó".
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