Chatos de comer budín bicolor, arroz al agua, asado de cogote de pollo y de tomar sopa sorpresa y jugo de fruta ectoplasmática, cerca de 200 gendarmes de la cárcel de Alta Seguridad de Iquique iniciarán hoy, después de tomar desayuno en la casa, una protesta en contra de la concesionaria que les da los alimentos.
La movilización de los centinelas tiene carácter indefinido y comenzará durante el primer turno de trabajo, es decir, a las 8 horas, cuando pongan cara de guácala y se nieguen a recibir las exquisiteces de la concesionaria Siges.
Según Juan Carlos Orellana, presidente de la Asociación de Funcionarios de Gendarmería, la huelga se debe a que las autoridades locales de la institución ni los pescan cuando alegan que la comida los deja atornillados al guáter como tres días seguidos.