- Aló, mijito ¿Tiene un minuto de su valioso tiempo para mí?
- Por supuesto, distinguida dama.
- Me llamo Rosa Donoso, tengo 76 años, quedé viuda hace poco y, pese a todo, tengo un corazón muy grande.
- Pero se lo nota afligida, ¿qué le pachó?
-Hace un tiempo tuve un arrendatario que me pagó muy mal.
- Suele pasar.
- Pero lo que más me aflige es que hace dos semanas vino un hombre a pedirme limosna y lo hice pasar a la casa. Le serví almuerzo y hasta durmió una siestecita. Me dijo hasta donde vivía para darme más confianza.
- Mmmm.... Arriesgado lo que hizo.
-Ahora me arrepiento. Cuando se fue me percaté que me había robado una cartera donde tenía escondida todas mis joyitas de oro y plata. Fui a la dirección que él me dio y, por supuesto, era falsa. Le cuento esta historia para que no le pase lo mismo a otra persona. El sujeto no mide más de un metro y es moreno.
- Vale la sugerencia, señora.
- En esa oportunidad llamé a carabineros del Plan Cuadrante y se demoraron una hora en llegar.