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| 21 de Marzo de 2006 | |||
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Patas negras ultimó a marido que le interrumpió cacheteo con esposa Se enfrentó trágicamente a su rival de cueros al no aguantar la escena de verlos retozando frenéticamente como marranos en el barro.
"Entiende, hombre"A Cristián Valdebenito, de 30 pepas, le venían embolinando la perdiz con que su mujer le ponía el gorro con un individuo con más calugas. Al principio no creía y se iba de xuxadas con las alcahuetes del sector de Santa Elena que apuntaban a su pierna suave como una mujer ligera de cascos.Valdebenito, como todos los días, se iba a la pega con los primeros rayos del sol. Al regresar por las tardes se encontraba la mayoría de las veces con su minoca echando humito como locomotora a carbón. Y si la pillaba despierta arrastraba las piernas como trapero y con unas ojeras que se las pateaba. Con suerte le tenía algo en la olla para llenar el buche.
CachudoPor eso decidió tomar el toro por las astas y en la mañana salió al laburo sin levantar las sospechas de que una hora más tarde volvería a mirar qué ocurría cada vez que salía.De lo que se enteró fue de que todos los días Gonzalo Jerez Pradenas, de 27 pirulos, viajaba 130 kilómetros, desde Chiguayante, para decirle a su señora "ˇvenga!". El cacheteo duraba todo el día. Cornelio entró al dormitorio y vio la traición en colores. Extrajo una quisca con la que hirió a su rival, quien se la quitó y clavó en el tórax. Falleció altirante. La pérfida mujer dijo en el hospital de Los Ángeles que con su amante habían sido asaltados, pero igual fueron detenidos.
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