Un camión frigorífico fuera de control arrasó en la madrugada de ayer con la casa de la familia Soto-Mora, a la que la mala suerte los tiene fichados porque recién se estaban reponiendo luego de que el 8 de diciembre del 2002 un incendio los dejó sólo con lo puesto.
Tras el impacto, que le costó la vida al conductor, Francisco Javier Tirado (70) y dejó herido a su compañero, Diego Muñoz (20), de la propiedad ubicada en San Andrés 4334, Cerrillos, sólo quedaron escombros.
A las 05.20 horas Jorge Marino Soto (47) dormía cucharita con su patrona, Jacqueline Mora, en la suite matrimonial. En la pieza vecina roncaban sus hijos, Silvana (20), Vanesa (16), Jorge (12) y Héctor (6).
"De repente sentí un tremendo espolonazo en el costado izquierdo del ring de cuatro perillas. La cama salió disparada contra la muralla, atravesó la pared y fuimos a caer en medio de un desbarajuste de veladores colchones y frazadas sobre los cabros. No alcancé ni a decir Jesús, María y José cuando se derrumbó el techo. Creía que era el Juicio Final", recordó Soto.
Su suegro, Patricio Mora Yeite (63), sólo tiene palabras de agradecimiento para el Pulento. A la hora del accidente estaba cumpliendo su pega de rondín. Si no hubiera estado trabajando hoy estaría muerto, porque su catre quedó aplastada bajo un murallón de ladrillos.