Malek Saina, un campecha de Kuala Lumpur, no la puede creer. Mientras sacaba unas frutas de su huerto, un quiltro le ladró y -típico- se le tiró a los tobillos. Como Malek les tiene terror corrió hecho una goma y sin saber cómo se encaramó en un árbol.
Sin embargo, el árbol no era la salvación. Ahí arriba lo despabiló un tremendo rugido de una pantera negra que lo miró fijamente a los ojos. En ese nervioso instante, se sintió el malayo más tonto en el mundo, ya que arrancó de un inofensivo cachupín para caer en las mismas fauces de una feroz pantera.
Pensado esto, saltó del árbol y a lo Speddy González corrió escapando de la muerte segura. El felino alcanzó a darle dos zarpazos en el poto pero nada grave.
Alertado por la estela de tierra, un amigo lo cachó en peligro y fue a buscar una lanza para asegurarse. Apenas la tuvo en la mira le clavó dos estocadas a la pantera, dejándola inerte y salvando a su compadre.