Luego de echar humito durante 5 meses, dos caporales de Ingeniería Civil Electrónica de la Universidad Santa María de Valparaíso se mandaron la creación del año y armaron al pequeño robot Umiki, una especie de Arturito mejorado, aumentado y enchulado.
El aparato, de 40 centímetros y con cuatro patitas, es la nueva competencia del vapuleado descubridor del tesoro de la Isla de Juan Fernández. Diego Quijada, uno de los que le puso el hombro a la maquinita, contó a la popular que Umiki es "un radar que analiza las ondas de rebote por lo que se puede ir creando un perfil del sub suelo". Esa onda.
El lolo de 24 primaveras contó con el pequeño apoyo de cerca de 500 mil dólares de parte de una empresa minera.
Consultado, en serio, sobre si se inspiró en Arturito chantetoide, respondió que "nunca he visto a Manuel Salinas ni a Arturito. No sé si lo que hizo funciona o no. Nosotros nos basamos en un sistema de visualización de objetos parecidos al de los murciélagos, emiten onda de baja frecuencia y si llega rebote es porque hay algo que tiene al frente y así continuar enviando ondas para determinar qué es lo que hay delante".
Agregó que el objetivo de Umiki es el mismo del anterior robot pero "nosotros no tuvimos ningún contacto con los creadores de Wagner Tecnologías. No fuimos a la exposición donde Manuel Salinas fue criticado tampoco, así que desconocemos todo eso y no me atrevo a juzgar a otro profesional".