Vecinos que transitan por un peladero ubicado detrasito de la calle Las Pataguas, vecino al Estadio Fiscal de Linares, tropezaron en la mañana de ayer con el cadáver del indigente Osvaldo Bastías Gaete (65).
El hallazgo se transformó posteriormente en un macabro puzzle policial cuando los ágiles de la Brigada de Homicidios descubrieron que los restos estaban virtualmente tatuados con 31 puñaladas, lo cual es una exageración, incluso para un sicópata con todo el tendido eléctrico de la mollera pelado.
La investigación cayó en manos del fiscal de turno Nelson Riquelme.