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| 08 de Marzo de 2006 | |||
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Juan Miguel Díaz auxilió y colaboró en rescate de enfiestado que se torteó desde el puente Suecia Indi-Gente salvó a mecánico arrojado al Mapocho Travestis paquetones le echaron vuelito a pobre cristiano para lanzarlo carepalo al curso fluvial. "Ángel vago" se ríe de los peces de colores Manuel Vega O
El galvano, que se entrega cada 15 días en el pub "Donde Mueren los Valientes", premia las más bizarras acciones e infames bellaquerías que realizan en perjuicio del prójimo algunos de los centenares de transgéneros, putos, cafiolos, mueleras, narcotraficantes o prostitutas standard que pululan por el cuadrante. Como resultado del ataque, el experto en pistones y medidores de aceite, Gerardo Jesús Torramorell Vargas (43), resultó con gaves fracturas. Permanece internado en el Hospital del Salvador. Nury Torramorell, la hermana de la víctima, dijo que lo único que sabía del caso es que al momento de ser cogoteado Gerardo venía con un amigo, llamado Marcos, desde Vitacura, donde habían participado en una fiesta en casa de un peluquero de la tele.
Del cieloGerardo le debe la vida a Juan Miguel Díaz Sáez (21), un hasta ayer ignorado superhéroe urbano que opera desde una caleta de sobria arquitectura que se levanta bajo el puente, y cuyo living, dominado por la noble presencia de un sillón de ratán de Chimbarongo, posee una envidiable vista del río.Se accede hasta allí descolgándose desde la orilla de la avenida Andrés Bello por un cordel Otis que cada 20 centímetros tiene un nudo, que le permite a Johnny, cuidador de autos y machetero del barrio, no sacarse la cresta cuando sale o llega a palacio.
Porrazo"Como a las 5 de la mañana iba bajando a la terraza cuando vi a un hombre sentado a la orilla del río. Estaba estilando y tiritaba. Le pregunté qué le había sucedido, pero se me iba a negro. Como se quejaba más que deudor hipotecario lo arrastré hasta mis aposentos. Lo abrigué con un edredón y lo tendí "de súbito dorsal" sobre una almohada, porque le dolía la espalda. Ya más tranquilo me contó que lo habían asaltado y lanzado al agua. Preguntó por su amigo Marcos y me pidió que llamara a los polis. Posteriormente asesoré a Carabineros y Bomberos para que lo rescataran y llevaran hasta la ambulancia", declaró el héroe ante La Cuarta, tras escuchar sus derechos de entrevistado.Hace cuatro años, en un momento de lucidez, el Johnny abandonó a su familia y la vida burguesa que llevaba en Cerro Navia para radicarse a orillas del Mapocho. Desde hace dos vive gratis en uno de los sectores de mayor plusvalía de Santiago. Como tiene su trabajo a dos cuadras, se caga en los problemas del Transantiago, el Metro y en los tacos que generan los hoyos y huecos de la calle que nos conducen al progreso. "Aquí soy feliz", dice.
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