05 de Febrero de 2006
VAS
BLOG | CONTENIDOS | CRÓNICA | LA VUELTA AL MUNDO | LA CUARTA DEPORTIVA | LA CUARTA ESPECTACULAR | MAGAZINE | LA PAPA
Buscador

Google
Web LaCuarta.cl


VAS
Esfuerzo y superación
Correo abierto
¿Por qué es atractiva la infidelidad?
Higiene íntima en verano
Reflujo en niños, mitos y verdades
Teatro-rehabilitación
Viviendo con el enemigo

 
Reflujo en niños, mitos y verdades
Lo importante es tratar este problema de la forma más adecuada, con las indicaciones médicas pertinentes, que se basan específicamente en la forma y postura del recién nacido a la hora de alimentarlo.

Cuando esta dolencia llega a ser patólógica, también existen fórmulas para salir del paso airosamente, sin dejar por ello la posibilidad de un desenlace fatal si no se toman las medidas del caso.

Cuando los padres se dan cuenta que su hijo vomita después de haber sido alimentado, generalmente se alarman mucho. Si bien en algunos casos el reflujo es considerado una enfermedad de cuidado, en la mayoría constituye sólo una condición normal, especialmente durante los primeros meses de vida del niño.


Texto: Marisol Freire Dabner


El reflujo es el ascenso del contenido estomacal hacia la parte superior del esófago, y eventualmente a la boca o al exterior, lo que provoca el síntoma más básico, conocido y temido del reflujo: el vómito.

Sin embargo, el reflujo no constituye una dolencia por sí sola; no es más que un signo que puede constituir un cuadro de enfermedad si está acompañado de ciertas características, pero que también puede ser absolutamente fisiológico o normal.

Puede darse en cualquier edad, pero es mucho más frecuente en lactantes y en niños menores de un año. Cerca del 80% de los recién nacidos que cursan su primera y segunda semana de vida tiene vómitos. A los dos meses, cerca del 50% de los bebés presenta un promedio de dos regurgitaciones por día (reflujos), situación considerada normal por los pediatras.

Los recién nacidos, habitualmente, permanecen en posición decúbito, es decir, acostados, y pasan gran parte del tiempo en brazos semi acostados, lo que condiciona una mayor regurgitación, sin constituir por eso una enfermedad.

Esta condición casi siempre desaparece a medida que el niño va creciendo y que se acerca al primer año de vida, ya que tiende a estar más sentado que acostado y no solo ingiere leche, sino que espesa su alimentación, lo que incide en una directa disminución del reflujo.

Cuando se determina esta situación como normal y transitoria, sin signos patológicos, los padres también deben tener ciertas precauciones con sus hijos recién nacidos o con muy escasa edad, especialmente al momento de alimentarlos. Por eso, se recomienda que lo hagan en posición vertical, implementar una técnica efectiva para ayudarlos a expulsar los gases, no moverlos ni agitarlos después de la alimentación, acostarlos hacia el lado derecho, inclinar la cuna (más levantada desde la cabecera) y no usar productos ni alimentos que alteren el vaciamiento gástrico.

PATOLOGIA

En tanto, ante la sospecha de enfermedad por reflujo, lo primero que debe hacer el médico tratante -antes de someterlo a exámenes- es evaluar la historia clínica del niño. Es relevante conversar con los padres acerca de la técnica de alimentación, ya que muchas veces un menor puede vomitar frecuentemente porque al amamantarlo la madre lo coloca en una posición inadecuada y no facilita la expulsión de gases o luego de haber sido alimentado lo mueve mucho.

Para determinar enfermedad por reflujo gastroesofagico patológico debe darse ciertas condiciones de frecuencia, intensidad y otros síntomas secundarios asociados en el niño. Producto de vómitos intensos y frecuentes, los menores comienzan a comprometer su desarrollo pondoestatural, es decir; empiezan a tener una alza de peso y talla ponderal insuficiente.

Los niños que sufren reflujo patológico rechazan la alimentación, son irritables y lloran con facilidad, porque pueden ser afectados por cuadros de esofagitis, que se caracterizan por dolor e incluso sangramiento de la pared del intestino. Incluso la inflamación del estómago puede provocar estenosis o estrechez del mismo y la formación de úlceras que finalmente lleva a un problema de alimentación conocido como disfagia, es decir dificultad para tragar.

El ascenso del contenido ácido hacia la parte alta del sistema respiratorio puede provocar cuadros de laringitis, bronconeumonía y bronquitis obstructiva a repetición por micro aspiraciones, y producto de ello apneas, es decir, episodios de ausencia de respiración, que en las menos ocasiones puede provocar hasta la muerte. Por ello, lo importante de tratar esta dolencia.

TRATAMIENTO

Cuando se determina enfermedad por reflujo gastroesofágico, el tratamiento puede basarse en cuatro puntos:

Postural Aunque se ha visto que los lactantes decúbito prono (de guatita) logran un mejor vaciamiento gástrico, la asociación (aún discutible) de esta posición con un posible riesgo de muerte súbita, ha hecho que hoy se recomiende que los niños permanezcan en decúbito lateral izquierdo, con una leve inclinación de 30 grados, al menos durante el proceso post alimentario.

Alimenticio Se ha dicho que el lactante tiene un gran riesgo de reflujo por la frecuencia con que come y por su alimentación muy líquida, lo que facilita que el contenido ascienda. Por eso se ha tendido a espesar la alimentación y han surgido fórmulas lácteas denominadas anti reflujo por su mayor consistencia.

Medicamentoso Tradicionalmente se han utilizado tres líneas de medicamentos: los antiácidos, procinéticos y antisecretores (remedios sujetos a prescripción médica por contraindicaciones).

Quirúrgico Se reserva sólo para los casos en que el tratamiento médico no da resultados, cuando el reflujo está ocasionando problemas de desarrollo y en menores con daños neurológicos, quienes sufren de reflujo con mayor frecuencia.

Se han generado muchos mitos en torno al reflujo, principalmente porque los padres lo asocian a la posibilidad que el niño se ahogue producto del vómito. Existen muy pocas probabilidades que eso ocurra si se toman medidas de precaución, pero la más importante es entender que el reflujo es, en la mayoría de los casos, una condición transitoria del niño y no una enfermedad; por la tanto, es bueno perderle el miedo, no magnificarlo y estar atentos solo si el niño presenta los síntomas descritos.


 

contacto@lacuarta.cl
Derechos reservados COPESA
NOINDEX