¿Qué hacer ante asfixia por inmersión? Verano, tiempo de vacaciones y de esparcimiento, muchas veces junto a una refrescante piscina. Pero para que la diversión sea ideal, es indispensable tomar precauciones. La asfixia por inmersión es la causa de muerte de más de doscientos menores cada año en Chile, más de la mitad son niños entre uno y cuatro años.
Según los especialistas, cuando una persona cae al agua, hay cinco minutos que son decisivos. En ese lapso deja de llegar oxígeno al cerebro y eso produce un daño neurológico irreversible o eventualmente la muerte. Las estadísticas de los centros de urgencia indican que casi el 70 por ciento de los casos tiene un desenlace fatal, mientras que una buena parte de los que logran sobrevivir jamás vuelve a ser lo de antes: Parálisis y daño neurológico suman y siguen entre las secuelas. Sin embargo, el pronóstico cambia sustancialmente si hay una reacción oportuna. Cuando el accidentado es encontrado a tiempo y se le practica una reanimación, mejoran sus expectativas de vida y la posibilidad de quedar sin ninguna o con muy pocas secuelas.
Lo primero que hay que hacer es sacar al niño de la piscina lo más rápido e iniciar de inmediato una reanimación. Es un error pensar que hay que sacarle el agua al niño apretándolo. Lo que hay que hacer es darle ventilación boca a boca y si no tiene pulso, hacer conjuntamente un masaje cardiaco por lo menos por un minuto y después ir por ayuda.