La venta en locales del rubro de artículos escolares marca chancho, carentes de rotulación, certificación de calidad e identificación de componentes, denunciaron ayer caporales de la Agrupación de Consumidores y de la Corporación de Derechos Ciudadanos.
Hernán Calderón, mandamás de la primera entidad, solicitó la creación de una oficina gubernamental especial que regule el ingreso de esos productos al país. Según el dirigente, el hecho de que sean más baratieris que aquellos que sí cumplen con la norma, hacen que la barra los prefiera a la hora de hacer rendir el presupuesto familiar.
Pero como dice el viejo refrán, lo barato cuesta caro, los artículos terminan durando menos que una cumbia.
Calderón puso el ejemplo de una camisa escolar -sin ningún tipo de especificación y que se comercializa en algunas tiendas- que al primer lavado termina como blusa de guagua. También mostró colas frías y témperas que, pese a estar prohibidas en la Unión Europea, igual se venden acato.
En un recorrido por el tradicional barrio Meiggs, onda Estación Central, La Cuarta, la Sernac, comprobó que efectivamente esos útiles son más económicos. Un frasco de 255 gramos de cola fría marca chancho cuesta 738 cachos, versus los 990 piticlines que sale uno similar, pero de buena calidad.