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| 05 de Febrero de 2006 | |||
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En 1974 a su marido le empezó a ir mal en los negocios y se separaron en 1980 Crisis económica marcó su matrimonio
Dina y Héctor pisaron el palito el 15 de septiembre de 1958, en San Beca, luego de pinchar en la universidad. Ella estudiando para profe de Inglés y él haciéndole a los números, las sumas y las restas en la carrera de Contabilidad. Hace 25 años están separados de hecho. Desde entonces se dedicaron a trabajar en sus áreas y a educar a sus siete hijos: Dina, Héctor, Francisco, Jorge, Enrique, Graciela y Elizabeth. Igualito que sus progenitores, todos se hicieron profesionales. Salvo la menor, quien se ha dedicado a patiperrear por el mundo desde que le llenó la casa a la nona con 30 gatos, uno de los atados que marcó también el deterioro de salud de la mujer. La buena onda del matrimonio empezó a complicarse en los años 70, cuando al hombrón le empezó a ir malena con sus negocios en la Vega Central, donde tenía la consignación de una cachada de locales comerciales. Se había convertido en un promisorio comerciante, pero una mala jugada en los negocios y la situación histórica del país acabó con las vacas gordas en 1974. El coletazo económico incidió en la relación. A inicios de los años 80 se separaron cuando tuvieron que ir a vivir a la casona de San Beca. La cosa se puso más julera, porque Héctor no era de la simpatía de la familia de Dina. "Mis tíos y mi abuelo no le tenían buena y comenzaron alejarlo hasta que se fue", juró Enrique, hermano de Dina. Dina siguió en San Beca, laburando en los colegios Roberto Lorca y Montessori. Luego se fue con monos y petacas a Peñalolén, donde fue hallada viviendo peor que un perro. Curiosamente, algo similar ocurría en Colina con su ex esposo. Ahora estaban unidos por un ingrato destino: El abandono.
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