La firma gringolia de inversiones Morgan Stanley le pegó la mansa PLR a cuatro de sus empleados por haber visitado un club de desnudistas en compañía de uno o más clientes de la empresa.
Los califas, un analista de acciones y tres agentes de venta, fueron a cachar callaguaguas y tambembes a un club nocturno durante un viaje de negocios en la ciudad de Phoenix, en Arizona.
La empresa prohíbe explícitamente que sus empleados se pongan patitas de camellos y participen de este tipo de actividades en compañía de clientes de la empresa.
Morgan Stanley pagó 54 millones de dólares en el año 2004 para cerrar una demanda por discriminación contra las mujeres presentada por la Comisión de Igualdad de Oportunidades en el Empleo (EEOC, en inglés), en nombre de una empleada despedida en el 2000.