Se llama Patricio Morales, pero ayer fue sencillamente Don Quijote, y, la verdad, lo disfrutó a concho. Acompañado de su fiel escudero, Sancho Panza, y de la dama de sus amores, Dulcinea, se dejó caer ayer en la Biblioteca de Santiago con la tarea de incentivar el gusto por la lectura entre personas de todas las edades, en el marco de la celebración de los 400 años de la publicación de la inmortal obra de Miguel de Cervantes.
Egresado de Pedagogía en Castellano de la Universidad Mayor, organizadora de la actividad, este Quijote no combate a molinos de viento, sino que lucha contra el poco interés en la lectura.
"Para mí es una gran responsabilidad haberme puesto en el papel de Alonso Quijano, sobre todo porque cada vez se estudia menos esta obra, y la verdad es que se trata de un libro que describe a la humanidad entera. Todos nosotros tenemos en nuestro interior un Quijote y un Sancho Panza".