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| 04 de Diciembre de 2005 | |||
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Mabel Quintanilla no pega pestaña desde que su ex marido, quien de puro celoso le rebanó el cuello, en diciembre de 2004, recuperó la libertad:
"Cada vez que salgo de casa creo que me matará" Cuando ella dejó la casa que compartían en Quelentaro, VI Región, y buscó refugio junto a su madre, en Llolleo, él la siguió para degollarla. "Me late que tratará de asesinarme a toda costa, porque está enfermo". Manuel Vega O.
Ese día la Corte de Apelaciones de Valparaíso le concedió la libertad a su ex marido y legítimo perjudicador, Roberto Silva Ponce (42), un huasteco celoso y picota que el año pasado intentó degollarla en una feria navideña.
PERSEGUIDATras conocer el fallo del tribunal de primera instancia Mabel, madre de dos niños de 14 y 17 años, sale cada mañana desde su casa a cosechar frutillas con el Credo en la boca, y de noche no pega pestañas."Anda a la que salta, con el corazón en la boca", asegura su madre, Uberlinda, quien la acogió junto a sus cabros en su casa de Llolleo cuando en septiembre del año pasado la joven temporera escapó de su hogar en Quelentaro, VI Región, cansada de soportar las golpizas de su pareja. Silva no perdonó la afrenta y le siguió su rastro de prófuga desesperada hasta la V Región. En San Antonio, utilizando como base de operaciones un hotelucho para amores de urgencia, comenzó a seguir a la mujer hasta que en la tarde del 16 de diciembre, mientras ella armaba un puesto juguetero en la feria navideña del barrio de Barrancas, en Llolleo, sacó un cuchillo que ocultaba en uno de sus calcetines y le rebanó el cuello. La mujer salvó por milagro. El agresor se entregó al tribunal de San Antonio 40 días después de cometer el infame atentado. El Ministerio Público lo acusó de parricidio frustrado y fijó el juicio para el 10 de enero. Pero el viernes de la semana pasada la Corte de Apelaciones de Valparaíso le concedió la libertad.
OTRA VEZEse mismo día comenzó el calvario de la joven madre.Un degollador dispuesto a vengarse de la mujer que sobrevivió a su ataque y declaró contra él ante el fiscal Álvaro Ortiz anda suelto y usa el teléfono para amenazar a su indefensa víctima.
HORROR"Cada vez que salgo a la casa siento que me estoy regalando, que me va a matar. La única medida de protección que tengo son las rondas de vigilancia, lo que significa que de vez en vez pasa un furgón de Carabineros frente a mi casa. Me late que tratará de matarme a toda costa, porque está enfermo", cuenta la mujer a La Cuarta."Él lo sabe y por eso se ha negado a someterse a los exámenes siquiátricos que solicitó mi abogado; tampoco quiso asistir a la reconstitución de escena. Además cuenta con su familia, que le presta ropa y le alcahuetea sus movidas. Apenas se inició el juicio su hermano Alejandro me dijo que si yo levantaba la demanda ellos me pagaban lo que pidiera, en plata o en especies", denuncia Mabel. La mujer, con el cuello marcado de por vida por una horrenda cicatriz, rechazó el ofertón de cinco chanchas grandes, una a punto de parir; seis lechones; cuatro ovejas; dos pavos y una canasta con gallinas castellanas, a cambio de bajar la denuncia, porque confiaba en que la justicia iba a mantener tras las rejas, por lo menos durante 10 años, al frustrado homicida, pero se equivocó. El otro actor del drama que sufrió un soponcio al enterarse de que Silva quedó libreta fue el fiscal que lleva la causa. Álvaro Ortiz Moya cree que en la Corte porteña pudo generarse una confusión respecto del delito que se le imputaba al degollador y falló un caso de "lesiones graves", cuando lo que se investiga es algo mucho más grave: Parricidio frustrado.
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